4 dic. 2014

DORITA PACHECO OSPINO MI ANGEL DE LA GUARDA


                              
Hace un año por estas fechas estaba sufriendo junto a mi ángel de la guarda que mañana cumple 82 años, momentos de angustia. Dorita tenía cáncer en el recto, el cual si bien es cierto tiene probabilidades a favor de ser curable, exigía un tratamiento de 30 radioterapia consecutivas, difíciles de resistir a su edad, sobre todo como en el caso de ella que había recibido antes radioterapia ya que su efecto es acumulativo- padeció hacía 16 años de  un tumor gracias a Dios focalizado en la vagina – y el cual superó excelentemente bien.

Mi amor por Dorita no tiene parangón, cuando era apenas un muchachito le decía: cuando sea grande yo no me voy a casar, ni a tener hijos y cuando trabaje y tenga dinero te voy a llevar conmigo a vivir para que no trabajes más – ella era doméstica en casa de mi familia- dónde fue tratada con respeto y afecto, el cual ella correspondió con todo su amor, asumiendo una especie de segunda maternidad- ella tenía también 3 hijos en Colombia- para los cuales con su trabajo y tesón –mataba tigritos hasta los domingos , su día de descanso – levantó una casa en su otra patria.

Aquí llegó a asumir una tercera generación, el que sería en principio el heredero de su afecto, hijo de mi hermana, Joaquín Dongoroz Porras que la adoraba. No podía vivir sin ella, la llamaba por teléfono para contarle una película que estaba viendo, y la comunicación se extendía hasta las tres de la madrugada. Digo tercera porque también amó a mis padres y siempre fue el ángel conciliador de la pareja. Hoy por el lado de sus otros hijos tiene bisnietos hermosos y bien avenidos a esta tierra del Señor.

Yo no he conocido el amor – he estado cerca pero mi naturaleza me impide tener acceso a él- Amo a mis padres, a mis hermanos, a mis compañeros de trabajo, que también son  mis amigos pero siempre mantengo una distancia que nunca he podido salvar. Al único ser que acurruco, mimo, consiento con todo mi amor es a este Colibrí- así le dijo, mide menos de 1,50 metros y pesa 43 kilos-- que supo cómo desarmarme el corazón. Mi hermano Arturo me dijo en una oportunidad que yo la había secuestrado y que sólo la quería para mí, posiblemente y de manera inconsciente tenga razón.

A pesar de mi soledad, soy un hombre que nació con una estrella y soy muy querido y la gente no imagina lo que la aprecio porque los confunde que a veces puedo ser dulce, amoroso, cariñoso y otras taciturno. “melalcoholico” , y distante . Lamentablemente vine a este mundo con ese extraño equipaje. Dorita, mi ángel de la guarda siempre lo entendió y convivimos en la más absoluta armonía desde hace 45 años.

Por eso hoy a un día de su cumpleaños número 82, quiero dejar constancia de mi admiración, devoción, amor incondicional a esta mujer que sin esperar nada a cambio me ha dado la mayor lección de vida para un hombre que creía no conocer el amor. Amor es mi colibrí que no se duerme hasta tener bajo sus alas a su bebé de 59 años, 1,87 de estatura , 115 kilos de pesos y con más taras que Homero Adams .

Feliz cumpleaños, gracias por poner todo de tu parte y superar tu enfermedad para egoístamente
hacerme tan feliz


Juan David Porras Santana