24 nov. 2014

LA MUJER AGUAS ABAJO



Muslos blancos se desprenden
de las generosas caderas
Se sienta el palpitar
de una pantera negra en celo
Por las grupas me afincó
para poder hacerla gozar

Todo su recato
se evanece en un gemido
Venido de una hoguera
inextinguible  del pasado
Tiemblan las carnes
al son de cada arremetida
Florecen desde su osamenta
las más insinuantes orquídeas

En su pensamiento
corre el agua cristalina
Bajando por la interminable meseta
Hasta desembocar
en el delta que se abre
en insuficientes raudales,
el caudal todo lo arrasa
Es un pantanal dónde
flotan los ibis escarlatas
Las toninas rosadas
juegan  con  sangre, lodo y agua
La selva es una orgía
de verdes bajo las aguas turbulentas

Desde la orilla siento su crecida
La fronda es una algarabía de sonidos
La fronda es  el último refugio de los animales
Mientas con impaciencia espero
Que ella me arrase en su onda más espesa
Trópico irreverente, mujer  telúrica
Como Maria Lionza sobre su danta
Conjuros, liturgia de los perdidos
Arrásanos para renacer
En el hermoso penacho de plumas
Del viejo y sabio Chamán  de la selva

Juan David Porras Santana