13 nov. 2014

DIVINO VIAJE E INCIERTO DESTINO



                                        
Me remitió ayer mi amiga Maria Elena una etiqueta con la frase siguiente:



En principio la frase me pareció adecuada a los tiempos que estamos viviendo. Al analizarla más a fondo  me di cuenta que la causa y el supuesto efecto tenía plomo en el ala.
Le contesté más o menos lo siguiente:

Desde que logramos escindir el sexo del amor, nos dimos cuenta de que son entidades que pueden funcionar independientes- inclusive en el caso de las mujeres – y que a lo largo de la historia habíamos creado una cosmogonía  que como Dios, no supera las pruebas de su existencia , lo tienes necesariamente que trasladar al plano metafísico y de la Fe.
El amor en sí mismo es un acto de fe pero con características ontológicas que como el sexo pueden distorsionar su comprensión.
Nuestra candidez estuvo en relacionarlo de manera inequívoca, reciproca, proporcional y directa con el sexo. Nada más alejado de la realidad – las excepciones confirman la regla, por si me hablas de Walter y tú  - Desde Sodoma y Gomorra , la lujuria de los 7 pecados capitales , el Kama Sutra y las perversiones pornográficas del siglo XXI , el sexo se erigió en un placer autónomo  con sus consecuencias dependiendo de su uso o abuso .
 Yo podría decir que una relación amorosa basada en el buen paladar, nos puede convertir en beodos y pecadores por la gula. Al mismo tiempo permitió un acercamiento a la pareja que pudo hasta llegar a prescindir del sexo y sentir que beber y comer formaban parte del amor
He aquí el meollo del asunto: que paso evolutivo tan grande estamos dando al separar el sexo del amor. Cuantas parejas confundidas por la pasión sexual se casan enamorados y al poco tiempo terminan divorciados. El sexo es abundante, el amor de pareja el bien más escaso, y en la medida que avanzas en edad y fijas posiciones propias sin influencia social es  casi como la escases de Harina Pan, hoy día en nuestro país. Un diamante que poco podremos llegar a ALCANZAR

Juan David Porras Santana