15 sept. 2014

TENER MIEDO A DECIR, TE AMO



Mi pesado corazón cada día late más rápido
¿Sabes por qué? Está agonizando y excitado
Jugué con mi tiempo como si fuese el océano
y apenas era una charca
dónde me atasqué tantas veces

Nací soñador y como el albatros volé alto
Ahora que aterrizó 58 años después
Entiendo que ver de cerca es nacer otra vez
Demasiado tarde,
corro, todo lo quiero alcanzar
Me equivoqué,
la vida no está en la estratosfera
Está en el suelo negro, los árboles frondosos
La sonrisa de los niños
y las redondas  nalgas de una mujer

En los avatares de la cotidianidad
en los superlativos de la humanidad
también en lo cruel , lo abyecto , lo atroz
que me hace ser mejor hombre y comprender
que sin el mal no existe el bien ,
sin el pecado no hay virtud

Hoy siento la tibieza del beso inocente
y del beso de una mujer madura, su poder
Soy un perseguidor, un idolatra
¿Cómo no lo voy a hacer?
Si como  Benjamin Buttom ,
mi reloj corre al revés
pero la diferencia es que mis apetitos
no tienen carne ni huesos , articulaciones
sólo anhelos , deseos , apetencias a destiempo
ya no puedo ser un último modelo
sino un catanare de 1956

Mi densidad que quiero vender
como la valiosa experiencia que no es
Me hace torpe, deslucido, fuera de lugar
No me rindo, quiero ser el concertista que no fui
El poeta que le canta a los amores prohibidos
El arrojado galán que toda las mañanas
deja una rosa y un verso sobre tu almohada

El amante que quiere sentir los gemidos
de la mujer que bien cogida pide más
y cuando la monto en cuatro
siento sus nalgas como amortiguan
la embestida de un falo tan erecto
como si fuese a taladrar el Uluru
por eso pene parado no cree en Dios

Pero ahora mi ninfa harás esto posible
Y mis lágrimas parecen  por fin sinceras
No de alegría, tristeza  porque el  te amo
que logras de mi  es un hueco, es vacío
Perdí allá en las alturas la humildad
que tú esperas de este viejo
perseguidor , perseguido
por su miserable vanidad

Juan David Porras Santana