7 sept. 2014

SUSURRO EN EL TÁLAMO



                                       A Sandra Piñate
                                  Condesa de Agüide y su mar

El caribe inquieto pintó de verde sus ojos
Mientras su contemplación se hizo sueño
Las medusas rosadas asombraban a la playa
Y desde el minarete se proyectaban las palomas

Esa estampa era surreal
en aquel pueblo escondido
Mientras fogosa hacía el amor
se dispararon los sentidos
El subconsciente
quiso regalarle su tesoro
El que ella desde niña
como en una alcancía día a día
preservaba de las aves de rapiña
que sabía la acecharían

Allá, arriba se sentía que poseída por el mar
reinaría el resto de esos días que presagiaba
Como si  fuese una pitonisa que descubría
Que entre la realidad y el sueño
media el clavado mortífero del alcatraz
que en zambullida atrapa al pez esquivo
como ella supo cautivar aquel ignoto lugar

        Juan David Porras Santana
  Dulce anfitrión de tus cálida noches