4 sept. 2014

EL IMPERIO DEL CONTUBERNIO




Salen de caza dos perros de raza
Han olido sus vestes, narices de agua
Como esporas feromonas suspenden
al sexo como una niebla en el bosque
Es excitante dicen ellas, la persecución ciega
Palpitan los corazones de las fieras
Ya en la boca, ellas muestran rojas las lenguas

Los genitales son dragones de Komodo
Que se embisten con sus mandíbulas de baba
Los prolegómenos son juegos arcaicos
Agresivos , lascivos , indispensables

Habrá lo que sepamos invocar
Desaparecerán las horas aciagas
Sustituidas por largas  miradas
Que parecen de rabia, por el contrario
Se aman, sus pieles son cueros
Que se pegan en el alma

La sangre todo lo ocupa
Se sienten ahogados
Aun así, el aprieta el cuello de su gata
Ella gime pidiendo con el estertor
más placer, mátame  perro de raza
Demuestra que no es un juego
de pajizos sino el mastín
que con su mirada me arrastrará
al reino de su oscuro y depravado amo

Juan David Porras Santana