15 mar. 2016

VOYERISMO EN LA MONTAÑA ENCANTADA DE SORTE



Se expandía con tal generosidad
que me hacía dudar de ella
Tal es el hábito
del dar para que te den
Sus mieles más íntimas no cesaban
en cantidad y cualidades sensitivas
era poseer el quinto elemento
en el olfato y el paladar
y su conexión más prístina
con los primeros instintos

Capas de seda cedían
Ofreciendo la resistencia
de la primera vez
En que en el fondo
todo se quiere ofrendar
en nombre del amor
sin dejar de reconocer
todos los senderos que conducen
al  profundo bosque aromoso

Reino de insaciables constrictoras
que todo lo abrazan
hasta arrancar el último suspiro
Pantanales que inundan
la yerma existencia
logrando la fecundación
del laberinto de los lirios acuáticos
dónde reposan  las garzas más blancas
y las ranas cantoras
parlamentan  toda  la noche

Los rastros en el agua
de reptiles gigantes
me llevan
a la poza redonda de María Lionza
allí retoza
en agonía infinita con Negro Primero
Figuras fantasmagóricas
me obligan  al abandono
No soy apto
para la perdición en lo gozoso
simple mortal curioso
de lo que sabe  inaccesible

Juan David Porras Santana