3 sept. 2012

QUÍMICAMENTE PURO: LOS POEMAS DE FRANKENSTEIN


Portada del Libro

Prólogo

Un adolescente de cabello arbolado, cuerpo elástico y carcajada exuberante que escribía poemas en el Parque del Este. Vallejo y Lorca, le acompañaban día y noche de Chacaíto a Santa Marta, en aquella Caracas serena, chiquita, austera. 
La obcecación de sus preocupaciones: la mujer. 
La distancia que las mujeres imponían, la incógnita que representaban. 
Descubrió que cada una que le enajenaba, le provocaba una historia. Y así, surgió este libro-poema que es una larga oración a la mujer. 
A la madre, a la amante, a la pendenciera. Todas se verán allí, todas tendrán aquí una respuesta. 

Químicamente Puro, Los poemas de Frankestein, se empeña en la relación erótica y sus complejas interacciones. Construye una idea de lo que el hombre intuye sin comprender. Lo intenta, una vez y de nuevo, en el largo trazo de la adolescencia a la madurez. 

Y, por último Frankestein, cansado y amoroso pasea por el libro reivindicando un nuevo espacio. 
 "Víctor y el monstruo desciende por las caras opuestas de la montaña
 Mientras en el pueblo las madres, mecen en sus cunas a sus fofos bebés"

"El monstruo tiene sobre su plato la dulce espiga del atardecer" 

La lectura de este poemario -estoy segura- animará las musas de aquellos interesados (¿quien no?) 
en el eterno e incombustible examen de la pareja. 


Jessie Caballero Osuna