26 sept. 2012

VERÓNICA Y LA NOCHE


Para las voces de la noche

Redescubrí en el arte de Verónica que lo romántico es inmaterial, inasible , fugaz, y que cuando tratamos de someterlo a nuestros designios, desaparece, escapa y se refugia en aquél enamorado que no materializó su sentimiento por temor a volver a perderlo.

Así pues, que la noche transcurre cuando canta Verónica, como si sus sentimientos que tan traslúcidamente exhibe se adueñaran de todos los corazones para llenarlos del tan esquivo y exigente amor.

Verónica no lo sabe, pero los que allí la observamos, entramos en su alma, la recorremos  y por ello en ese instante cierto nos hacemos mejores, humanamente  soñadores despiertos y ávidos depredadores

Sí, suena fuerte y antinómico lo de  soñador y depredador pero es que acaso la noche no es una invitación a la ensoñación y a la devoción, y ésta no es una forma de consunción.

Cuando Verónica canta, nos devoramos los espacios y soñamos e inventamos: rincones, esteros, amaneceres, refugios para que lo romántico echen ancla allí

Por eso, he querido esta noche devolver a Verónica un pedazo de su alma que robé y que cuando traté de asirla se transmuto  en esta rosas rojas, porque seguro estoy que  al ella verlas en su alma renacerán.


 Juan David Porras Santana