18 sept. 2012

PALABRAS EN HOMENAJE AL Dr. JUAN F. PORRAS RENGEL



Juan F. Porras Rengel, ninguno como él. Con esta forma de auto presentarse expresaba la integridad, seguridad y sentido del humor con que andaba enhiesto, sonreído, bien vestido y perfumado nuestro recordado Doc.

Este singular personaje proveniente de una humilde familia Caraqueña, fue un consentido de la vida. Como el niño Jesús pero un 24 de julio de 1929, nacía en el séptimo pasaje de San Agustín del Sur, otra creatura, famélica, rodeada de pobreza material pero tan amado como nuestro Cristo pero con un fin muy distinto a éste: no venía a redimir y salvar a la humanidad sino junto a ella sacarle el tuétano a la existencia.

Juan Francisco tuvo una madre que por su generosidad, desprendimiento y don de los milagros haría palidecer a la Madre Teresa De Calcuta: con cuatro pendejaditas ofrecía manjares a seis (6) hijos, vecinos y hasta a los conscriptos del Fuerte Tiuna. Su padre que era su hermano mayor de apenas 14 años, trabajó como un titán para echar adelante a mamá, hermanos, hijos, nietos y hasta bisnietos. Nuestro Juancito jamás supo lo que era el hambre, el frío y sobre todo la falta de amor; siempre hasta el día de su muerte fue el consentido de Ana Eugenia, Firmo, Coco, sus hijos, Dora, de sus amigos, trabajadores, acreedores y más de 1.000.000 de Fans, en fin todo el que se cruzaba en su camino lo tomaba en adopción para siempre.

Por eso aquel orgullo cuando recordaba sus orígenes, siempre decía: pobreza pero con mucha decencia.

Su inteligencia descollante emergió desde su más temprana edad, este enclenque con mirar libidinoso, rápidamente descifró su futuro: la pasión por tres exigentes diosas: La docencia, la filosofía y la mujer.

Para dedicarse a la filosofía su hermano Firmo, con su pragmatismo característico le dijo: Primero tienes que tener con qué vivir para luego cogitar y en respuesta a esta certera premisa, cinco años después, Juancito le entregó el Título de Doctor en Ciencias jurídicas y Políticas mención abogado en condición de Suma Cum laude, como homenaje al que siendo un niño había asumido el difícil rol de padre.

El ingenio fue su sino. Era una especie de Sancho Panza disfrazado de Quijote. Al igual que el demasiadamente humano personaje de Cervantes, veía a la vida desde su ángulo más sublime: el humor. Al punto que una de sus obras más complejas y profundas de filosofía antropológica publicada por la editorial ANTHROPOS, en dos volúmenes de 1324 páginas, la escribió como un ensayo con los duendes del humor y la poesía, todo ello en versos endecasílabos. Y lo tituló: Dialéctica del Bidet.

A la sazón nuestro amigo, el doctor Juan Carlos Pró Risquez, me preguntó fascinado con la lectura de la mencionada obra, ¿sí ese título a los fines de su colocación en los lectores de filosofía, no los confundiría pensando que se trataba de un libro humorístico? Creo que en efecto eso ocurrió y sigue aconteciendo pero para su autor era una manera de hacer aterrizar a la filosofía al reino de este mundo, así que temas como la naturaleza del prejuicio que son tratados con riguroso enfoque ontológico, contiene capítulos como

IN VIRGO VERITAS: una pequeña compuerta un orificio al reino tenebroso del prejuicio.

A pesar de su aparente vida disoluta y dispersa por aquello de las fiestas y los lances, el negro- así lo llamaban sus compañeros de estudio- tenía alma teutona y todo lo tenía fríamente calculado. Se graduaría en 5 años con honores; en el ínterin de este propósito, cierran la UCV y sin perder tiempo se dedica a estudiar filosofía con nada menos y nada más que Juan David Garcia Bacca, quien regentaba la cátedra de filosofía para honor de esa gran institución: el Pedagógico de Caracas.

García Bacca siempre le decía: hombre Porras ambos pertenecemos a la categoría de supervivientes. Así que para sobrevivir es contratado por el Ministerio de Justicia en el Instituto de Codificaciones y empieza a catalogar Jurisprudencia, lo que lo llevaría a la postre a desarrollar la obra más completa de compilación y catalogación de jurisprudencia laboral de Venezuela desde la primera ley del trabajo (1936) hasta nuestros días, la cual a la fecha alcanza la envergadura de 40 volúmenes. Así compartiría su tiempo entre el derecho y la filosofía.

La diosa mujer que escogería como su amadísima esposa, lo acompañaría hasta el último momento de su vida. Era la mujer más bella de Caracas y parte de Guaramacuto, como él solía decir. Hoy aquí presente, la Señora Edilia Efigenia Santana de Porras, más conocida como “la Coco”.

Todo lo de papá tenía que ser el fruto de sangre , sudor y lagrimas, y la Coco fue el equivalente a lo que significó el Vellocino de Oro para Hércules que entre otras imposibles tareas para alcanzarlo , debía matar al león de Nemea; acabar con la Hidra de Lerna; cazar vivo al jabalí de Erimanto;. Juancito entre sus múltiples hazañas tuvo que enfrentar con un cuatrico y mucho ingenio a las huestes de militares que cortejaban a mi mamá. Al “no” de pecho que ésta sostuvo durante casi un año. Pero como Hércules sorteó todas las dificultades, alcanzando al cabo de casi cuatro (4) años su objetivo: cometer matrimonio.

Hecho y derecho aquel prometedor abogado de profesión y filósofo de vocación, supo repartir su tiempo para que inclusive el sábado después de trabajar medio día como se acostumbraba en aquella época, pegar los bueyes con sus ilustres amigos: Gonzalo Pérez Luciani, el turco Abilaud, Oswaldo Lafeé

Comenzó a dictar clases en su amada UCV antes de graduarse y se mantuvo en la casa que vence las sombras hasta la muerte, la única sombra que no pudo vencer. Su cátedra de Filosofía del Derecho es un tributo a la Venezuela de alto vuelo: ¡cuántas generaciones de abogados, cuántos profesionales de las más diversas disciplinas en sus cursos de doctorado en casi seis décadas, abrieron sus ojos en otra dimensión del conocimiento: saber el origen en el mundo ideal y su aplicación óntica de las normas jurídicas; ¡ Juan David para eso también es útil la filosofía, siempre me decía!

Hace más de 50 años este abogado que se las había ingeniado para obtener recursos de las más variadas fuentes: actualizando la jurisprudencia mediante las subvenciones de la Fundación Rojas Astudillo; transacciones y acuerdos casi imposibles entre empresarios árabes y judíos,- con los cuales indistintamente se llevaba muy bien- logró pergeñar un excelente contrato de compra venta de las páginas amarillas de la guía telefónica, propiedad de su hermano Firmo a la ITT, la famosa transnacional Norteamericana. Con los honorarios devengados en la indicada operación mercantil, pudo dedicarse 5 años a tiempo completo- sólo manteniendo su cátedra de filosofía- a escribir su primera obra de filosofía: Metafísica del Conocimiento y de la Acción que al decir del Profesor Garcia Bacca: “Porras Rengel, al analizar el concepto de libertad, lo hace en un nivel superior al de Kant y más articulado que el de Hartmann”.

En la Venezuela cambiante de los 80, estos tigritos: unos cunaguaros y otros de bengala no eran suficientes para sostener a su familia, compuesta de tres hijos, su esposa y como 200 novias.

Un viejo sueño renace: publicar la jurisprudencia laboral que era sumamente cambiante y contradictoria, en fascículos trimestrales y funda EDICIONES JURISPRUDENCIA DEL TRABAJO, C.A que posteriormente se convertiría en la ORGANIZACIÓN JURISPRUDENCIA DEL TRABAJO, con sus empresas filiales JURIS EVENTUM , BASE 1936 y la ya mencionada EJDT. Dedicadas a informar, capacitar y asesorar en materia laboral, de la seguridad social y tributaria.

La función social de estas empresas se pierde de vista a lo largo de sus 28 años de existencia, donde mantiene una cartera leal de más de 2.000 suscriptores, asimismo han participado en foros, seminarios, talleres y cursos más de 100.000 profesionales de las más variadas ramas del conocimiento. Su principal aporte: llevar lo jurídico al plano terrenal de los gerentes, quienes son al fin y al cabo los que aplican la ley y asumen la responsabilidad de sus consecuencias.

Para darles una idea de la inmensa tarea que acometimos desde el 12 de mayo de 1983, en los comienzos yo era un vendedor que junto a un equipo formado por mi padre, salimos a visitar empresas, encontrándonos con la realidad de que quienes manejaban las relaciones laborales eran industriólogos y cuando les decíamos: “vengo a ofrecerle la jurisprudencia del trabajo”, se quedaban en el aire y nos decían: “y qué es eso………”, hoy día, sin esa poderosa herramienta y su fuerza vinculante no se podrían tomar decisiones, para solucionar la madeja de problemas que enfrenta el empresario en esta Venezuela de comienzos del siglo XXI.

Quiero hacer énfasis en el trascendental aporte de Juan F. Porras Rengel y la OJDT a la sociedad venezolana, amén de ese trabajo tesonero y creativo de la catalogación y compilación de jurisprudencia, e insisto creativo, ya que desde los años 60 del siglo pasado su sistema de índices es una pieza magistral de arquitectura e ingeniería jurídica que medio siglo después de su creación, sigue siendo útil inclusive para los motores de búsqueda digitales más avanzados.

El otro gran aporte ha sido la innovación doctrinal de la didáctica, basada en la dialéctica, la cual pudimos practicar y seguimos manteniendo a lo largo de dos décadas, coadyuvando a que entre los participantes y los tutores se crease, como lo hacía Platón con sus discípulos, un flujo y contraflujo de conocimientos que la hace única en su género, ya que lo jurídico se incorporó al mundo real de los problemas y sus actores, y a su vez lo jurídico tuvo que dar respuesta a los mismos, en términos prácticos para la solución de los conflictos.

Piensen por un momento, en esos abogados y profesionales de la OJDT que se nutren de esta doctrina y a su vez la van multiplicando, ya que ellos atienden telefónicamente, por e-mail y de manera personal, las consultas de más de 3.000 usuarios pertenecientes a más de 1.000 empresas de toda índole y de todo el país pero que además estos mismos profesionales, son los instructores y facilitadores que forman y capacitan al personal que administra la relaciones con los trabajadores de estas empresas, y estas a su vez son los principales contribuyente del Estado ; el resultado no puede ser otro que un sustantivo aporte a la paz laboral, el respeto a los derechos, así como el cumplimiento de las obligaciones que se derivan de la relación trabajo y de los tributos que impone la ley.

Podríamos hablar por horas del Juan Francisco, músico, sus composiciones ricas en osadas armonías y con letras de un lirismo inspirado en la poética del siglo IXX, que le proveyeron al bolero, al bambuco, a la danza zuliana de nuevos aires y una cautivante ensoñación, pero estamos en la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, a la cual agradecemos este sentido homenaje, Al Dr. Humberto Romero-Muci y Joaquín Dongoroz Porras, su nieto por haber promovido tan merecido acto pero debemos centrarnos como lo hemos hecho en el aporte de Porras Rengel a las ciencias sociales . Y en ese sentido a nombre del “ojomeneado” como diría el, su escusas por no haber podido terminar su trabajo de incorporación a esta ilustre academia al que puso tanto empeño- era en lo único en que pensaba en su convalecencia- pero que lamentablemente fue sorprendido por la muerte y lo digo de manera literal y estricta. Porqué como dije al comienzo papá vino a este mundo a sacarle el tuétano a la existencia y aun cuando era filósofo tal fue su amor a la vida que jamás acepto a la muerte.

Juan David Porras Santana