13 may. 2016

NUESTRO TRIGÉSIMO TERCERO ANIVERSARIO LA OJDT


                          



El 12 de mayo de 1983 fundamos EDICIONES JURISPRUDENCIA DEL TRABAJO quien a la postre sería la OJDT- ORGANIZACIÓN JRISPRUDENCIA DEL TRABAJO – constituida por tres empresas dedicadas a la consultoría, formación gerencial y asesoría en las áreas álgidas de una empresa en su relación con el estado y sus trabajadores: laboral, seguridad social y tributario. Ayer cumplimos 33 años de fecunda existencia. En un brindis austero- como lo imponen los tiempos difíciles que estamos viviendo en el país- pero degustando una champaña criolla- de Bodegas Pomar, otra de las excelencias de los productos Polar-- que en su versión Rosé está catalogada como de las mejores del mundo – que orgullo para los venezolanos- y con las insuperables degustaciones de mi hermana Mariela y mi sobrina Mariana. Disfrutamos de una sensible, emotiva y cohesionada tarde caraqueña con una vista completa del nuestra montaña mágica “el cerro Ávila “que de cerro no tiene nada, ya que su altura promedio es de 2.000 metros sobre el nivel del mar, alcanzando los 2.750 metros en el pico Naiguatá

Por esas extrañas casualidades de la vida, esa mañana mi querida Dorita – madre putativa- encontró entre sus papeles una carta que habíamos escrito mi padre y yo con motivo del eminente cierre de la gran televisora venezolana Radio Caracas Televisión ( RCTV) escuela y pionera en américa latina.
Se me ocurrió leerla en vez de hacer un discurso – que de todas maneras improvisé, como me gusta hablar pendejadas carajo- para que el alma de nuestra manera de ser quedara transparentada en la significativa y deliciosa tenida. A continuación reproduzco su contenido.

          
              Mensaje  de fe a un consecuente suscriptor  y amigo

            RCTV (acrónimo de Radio Caracas Televisión), empresa que nos honra con su lealtad, utilizando con la mayor consecuencia y por más de una década nuestros servicios de información, adiestramiento y consultoría en materia laboral y de la seguridad social, es –y lo decimos sin temor a equivocarnos- uno de esos patronos que por encima del afán de lucro- muy justo por demás- anteponen el bienestar, la salud y la seguridad de sus trabajadores a cualquier otro interés. Basta ver su servicio médico, caracterizado por la mística, la eficiencia, la entrega. Organismos como el INPSASEL pueden dar fe  del grado de cumplimiento de las obligaciones que con la LOPCYMAT mantiene ese canal televisivo.

            Nosotros, como organización imparcial y objetiva, y como asesores  de empresas e instituciones estatales y privadas, estamos en condiciones de emitir un juicio desprejuiciado, certero y veraz sobre la actitud apolítica  y totalmente ajustada a derecho de RCTV como patrono. Jamás, en las numerosas consultas , en los talleres que hemos dictado sobre manejo de nómina, seguridad y salud en el trabajo, prestaciones sociales, en fin, sobre los más diversos temas relacionados con la gerencia del capital humano, recibimos de los representantes de RCTV ningún tipo de advertencia previa, de insinuación ni de sesgo a favor del patrono; por el contrarío, nuestros facilitadores y consultores en múltiples ocasiones espetaban – sin consulta previa-  un criterio contrario, y Ricardo Justo( Gerente de Capital Humano) nos decía: carajo, me alborotaste el avispero, y una semana después, si había que enmendar un error, éste no sólo era austeramente admitido, sino estoicamente corregido. De allí la estabilidad, felicidad y paz laboral que uno constata en esa empresa.

            Insistimos en nuestra condición de objetividad e imparcialidad, ya que el área de actividad nuestra es sumamente sensible: el trabajo, y nuestro enfoque, totalmente preventivo; por ello, así como le indicamos criterios e interpretaciones  a RCTV, lo hacemos igualmente con VTV, Telesur, quienes también son excelentes clientes  de nuestra organización y pueden dar fe de nuestro apego a la legislación, a la Jurisprudencia, a la doctrina y a las prácticas sanas  que conllevan al equilibrio de las relaciones laborales.

            ¿Pero que nos motiva a declarar esto?

            En el momento difícil que le toca vivir a gerentes, supervisores, empleados de ese medio, consideramos que, al margen de posiciones políticas, late en la entraña de esa empresa un espíritu que va más allá de las circunstancias y de los avatares, de las rencillas, de la intransigencia; es la tracción de la sangre y del alma de su gente que durante medio millón de horas de trabajo, ingenio, sacrificio han mantenido una indeclinable vocación por lo que hacen, y eso en esta vida es milagroso.  ¿Saben cuántas empresas en el mundo superan los cincuenta años de existencia? Menos de un 3% .

            Y qué las hace mantenerse vivas: ¿el lucro? No, son organismos vivos gracias a la calidad humana de  su gente,  y eso las hace superar dificultades que para otros son infranqueables. De allí que  somos unos convencidos de que por encima de las diferencias, mantener viva una empresa, es no sólo un derecho y una obligación de alto contenido humano, sino un compromiso transcendente, que es tanto más apreciable cuando se dirige no sólo a los semejantes del presente, sino que se halla impulsado por un amor de mayor calibre y relevancia: el amor al lejano, a las generaciones venideras.

            La persona de nuestro Gerente General nunca olvidará  que cuando contaba con apenas  18 años de edad, arponeó  en Cabo Negro, Isla de Margarita,  un mero de 183 kilos. Se sintió el gran cazador, con un  trofeo gigante que exhibir. No le fue difícil, mediaban apenas 10 metros de profundidad entre la  víctima y el espejo de agua que el victimario había roto para llegar a él.

            Cuando llevó a la playa, aquella mole inerte, se llenó de una gran tristeza, que los pescadores locales y los bañistas no supieron comprender; todos lo felicitaban y aupaban. Le obsequió la presa a los pobladores de Manzanillo, tal vez para exculpar la pena, que en las profundidades de su alma lo abatía.

            Al regresar a Caracas, indagó sobre aquel maravilloso pez. El asombro lo invadió, y un largo trago de arrepentido silencio sorbió: se enteró de que  crecía, a razón de un kilo por año, y que  los Mayas lo adoraban por ser éstos Goliat, los grandes testigos de la mar, y por ello lo llamaban ITAJARA: piedra de la mar. Había matado a un ser de 183 años, le había robado un pedazo a la historia del viento y de la sal.

            ¿No es acaso más cruel robarnos a nosotros mismos y a esta gente maravillosa de RCTV, medio siglo de vida palpitante, ahora cuando apenas –frente al tiempo transcendente- despunta el alba de su promisoria y pletórica existencia?

Organización Jurisprudencia del Trabajo



Juan F. Porras Rengel                                                Juan David Porras Santana
                                               
        Presidente                                                                 Gerente General