27 sept. 2015

TRILOGÍA DE MI POESÍA




Quise hoy entregarles tres poemas que considero representativos de tres momentos, diferentes pero con el común denominador de la pasión por la mujer. Mañana, Dios mediante publicaré otros tres.

                                                           LA MUJER DE MADEIRA

               Sus venas como las levadas irrigan desde adentro para ir más adentro
Esta mujer que en sus entrañas es volcánica, en sus ojos transparenta las arenas africanas
           A veces su alma es una caleta de Caniçal y otras un punzón penetrante
                  Así es la mujer de Madeira, da tanto y recibe tan poco.

              En su insaciable infancia vivió dentro de un helecho. Añoranzas, añoranzas
              Esa es su raíz, que yo tuve la suerte de ver y oír. Palpé su dicha y su tristeza
                Es la vid de un extraño mundo lleno de voces y duendes del Atlántico
                         Así es la mujer de Madeira, da tanto y recibe tan poco.

           Sus manos y sus pies guardan el extraño secreto de hacer y deshacer
             Allí está su poder. Como en las antiguas mitologías y cosmogonías
                        Si la quieres poseer debes descifrar su criptografía:
                          ¿Por qué alguien que da tanto recibe tan poco?

                    Porque todo le fue dado a esta niña cuando Dios jugó sus dados.




                                                  MUJER Y ROSA CONTENIDO Y FORMA

“Los dioses han hecho
dos cosas perfectas:
la mujer y la rosa”.
Solón.


La rosa tan ajena, tan ella
hasta que la mira una mujer
allí deja de ser para pertenecer
Hay una rosa exclusiva
para cada mujer

La mujer siente
cuando la rosa le corresponde
Así como cuando sus labios
se hacen arcilla moldeable
en la carne de los labios amantes

La rosa es el estallido
de todos los amores
que abren en su botón
la dicha del sí , te amo

Como tienen la misma levedad
Rosa y mujer no se entregan,
Están allí para nuestra
eterna perplejidad

Queremos devorarlas y no podemos
Puede más el amor por lo bello
Nos reducen del salvajismo
al total tantrismo blanco de la seda

Pienso en una rosa
La mujer que amo
sangro con sus espinas
roja , espesa , salobre
se hizo mía
mujer y rosa
hasta el fin de mis días



        
                                 DANDO VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE



Se despeña el río desde las altas cumbres
Mis manos atenazan tu cintura caliente
Y el agua nos golpea fuerte y fría
Nos precipitamos con el agua
que incorpora a sus moléculas las nuestras
Somos río y el río es nosotros
La vertical de la inaudita cascada
Nos lleva al vórtice de un extenuante remolino
el cual nos  demorará hasta la desesperanza
La vida  pende de mis manos y tu cintura

De pronto las aguas son cálidas y lentas
Flotamos como viejos y caídos cedros
uno al lado del otro, meditabundos
El cielo es vegetal  repleto de aves ensoñadoras
La algarabía contrasta con los silentes meandros
Las aguas ahora turbias
son interminables carreteras acuáticas de la selva

De pronto  el inconfundible yodo de la sal
Sé que se acerca la desembocadura al mar
Los latidos retumban en nuestros oídos
Y el encuentro de las dos aguas es un contrasentido
El río no nos quiere dejar ir, la mar nos reclama con furia

Exhaustos despertamos a los tres días
Mar adentro, una corriente de rumbo oeste
nos empuja hacia las tierras del sol naciente
Tomados de las manos nos entregamos
En franco descenso
nos acobija el zafiro oscuro  del agua profunda
abrazados caemos como un barco que se hunde
Conscientes de que en el fondo , corales  y algas
como en un viejo naufragio nos colonizaran




Juan David Porras Santana