28 sept. 2015

2° TRILOGÍA DE MI POESÍA




                                               
Tal como les ofrecí les hago entrega de tres poemas más, seleccionados con la intención de rendirles un homenaje y de que puedan ver como mi inspiración y creatividad, a lo largo de estos tres años ha ido ajustándose a los distintos momentos de mi espíritu y mi circunstancia.

LOS ADVERBIOS DE LUGAR DE LA MUJER

Después de tanto tiempo transcurrido,
sigue siendo lo único inquietante: la mujer

Acá abrevo de ti
con la sed
con que
los hombres azules del Sahara
lo hacen en Siwa

Adelante de ti,
tu negra cabellera se confunde
con la noche cerrada
que precede a la tormenta

Ahí dónde
haremos el amor
y tú me enseñarás
que como las grandes fieras
nos haremos trizas

Alrededor de ti
danzo para celebrarte
como lo hacían los primeros
rodeando a las grandes fogatas

Allá está tu hogar,
aquí tu hombre,
así siempre lo quisiste,
hay momentos
en que te confunden


Debajo de ti
siento tu lumbre,
mis manos son tu instrumento
para tantear en las sombras

Arriba de nosotros
nos gobierna la lujuria
como una Diosa
que juega a Sodoma y Gomorra


Atrás de tu espalda,
guardas tus más impuros secretos
son una carga
capaz de doblar tus rodillas

Cerca de ti
una jauría de lobos aúlla,
saben que te entregarás
con la luna roja y plena
Es donde siempre quisiste hacerlo,
al descampado dónde tus gemidos
y los aullidos se encuentran

Encima de ti
te controlo, pareces sometida,
hasta que me doy cuenta
que nada se ha alterado

Enfrente veo en el espejo
como tus anchas caderas
y tus partes estrechas me constriñen
como una enredadera

Fuera ladran los perros
anónimos de la noche,
mientras tú, dentro te consumes en mí

Juntos muy cerca
el uno del otro
nos tomamos de la mano
y la aurora nos borra

Lejos quedó la mujer
que ahora es una señora
que cuida que todo esté
en perfecto orden




EL CANTO DEL GALLO LOS DESPERTÓ



Fluía el agua debajo del puente,
su sangre era tan espesa
que en sus venas se hacían islas
y en sus besos licantropías

Una gata desde algún confín
maullaba porque sufría
Un arpón le desgarraba
mil sombras la engañaban

Los geranios estaban encendidos
sobre piedras calizas
Un jet  como un diestro pincel
trazaba en el azul el blanco
Tumbada sobre la hierba
todo lo contemplaba, rojo, azul, blanco
Se desdibujaba su punzante alegoría
del que sería su amante

Fluía el agua debajo del puente,
su sangre era un tsunami
Arrastrando islas, precipitando besos,
ahogos y resurrecciones
Mil se hicieron uno,
uno que sería como el marfil, siempre

Eran las seis de la tarde
y el canto de un gallo los asombró 
Estaban ahítos, pendían sus carnes
desde la consumada pasión
vestidos seguían desnudos
como los caídos ángeles de Dios.








EL CORDÓN UMBILICAL DEL MAR A LA TIERRA Y LAS ESTRELLAS

Venimos del mar,
lo grita el líquido amniótico,
somos de la tierra
Un delfín salta sobre las olas crispadas,
una bocanada de aire
Secular la gran tortuga desova
lentamente sobre la playa

Mi corazón  detenido,
vuelve a latir al ver las dos palmeras
El velero cruje sobre los filosos arrecifes,
se sabe resguardado
Por proa juegan los delfines
anunciando la laguna y la blanca arena

No podemos vivir sin la certeza
y el mar es el espacio incierto
De allí su libertad y el desasosiego
que imprime a nuestra alma
El marino lo añora cuando está en tierra,
en la mar añora la tierra

Los poemas sobre el mar
están escritos  con aliento de mujer
Sobre playas de arenas coralinas y palmeras  delirantes
Es nuestro cordón umbilical
desde el mar con la tierra y las estrellas





 Juan David Porras Santana