17 ago. 2013

ME DESPERTÉ MIRANDO LA CUMBRE DESDE EL ABISMO



La tarde se hizo noche sobre tu pecho encendido
No sé si por amor o para comprender mi melancolía
Es que acaso el amor no es la total comprensión
Y tú pecho la encarnación del sentimiento ido

Las últimas luces  han huido y la noche es extravío
Cándida me pides que por favor, no te olvide
Sin darte cuenta que sin ti, la vida hace tiempo se habría ido

La noche toma posesión y reclama los reinos del olvido
Todas las pieles son papilas olfativas que desnudan los huesos
El espacio  transmuta para acoplarse a las leves pisadas de los gatos
El planeta es un murmullo de quejidos, un aullido al infinito

Eres un entresijo, la complicidad del deseo y  el enigma
Quieres que juguemos con lo reprimido, anclados en la moderación
Sabemos los dos que si liberásemos a los demonios, seríamos Dioses

Juan David Porras Santana