29 oct. 2015

EL PESEBRE




Estoy resucitando lo sé por ti inquietante mujer
Antes de ti todo era tinieblas y un sordo lamento
Regresaba a dónde los muertos vuelven a la nada
De pronto atascado entre la amapola y el sueño
definiste mi porvenir, de gris a  sangre de alcoba

Allí donde la aurora fractura lo humano y lo divino
Me concebiste tal como lo hizo la primera
Jardín de infancia, fragancias de flora alpina  
Lo crudo se olvida y el presente  eres tú, ensoñadora

La luz infiltra mis pupilas para hacer del tiempo vida
Comienzan los engranajes del tiempo su pesada tarea
Soy el nuevo tripulante de la nave cosmogónica
La que alcanzará más allá de las estrellas, la niñez
y con ella la cola de mi cometa devolverá tanta inocencia

Fructifica el manzano ardiente y la estrella polar al norte
Camino de reyes tan cándidos como mis anhelos secretos
En el pesebre el  bienaventurado es Dios que no sabe
Cuando todo sepa, sólo tu mujer lo regresarás al pesebre

Juan David Porras Santana