22 ene. 2015

EL NIÑO Y LA NIÑA




La madurez del hombre es haber
recobrado la seriedad  con que jugábamos
cuando éramos niños.
Nietzsche

Largos años de mi cadena de culpas
Vivía en el oscurantismo junto a Torquemada
Los compromisos de la infancia jamás se cambian
Los  mancillan aquellos  que dejaron de ser niños

Muchos mueren sin haber comprendido
Que la primera inocencia es la mayor sapiencia
Que la primera inocencia surge del ser
No del despótico yo que incumplirá todas sus causas

Larga ristra de esos que llamaron mis pecados
Hoy a mis cercanos sesenta, son mi apología
Actos puros y por ello contundentemente desafiantes
Aquel  ser  era un niño con alma de gentilhombre

Mi doncella una niña como tú mi amada
Fascinantes silencios sobrecogían
nuestras  madrigales  e infinitas tardes
y dejaban el indeclinable deseo de mañana

Juan David Porras Santana