27 may. 2014

LA INDÓMITA NATURALEZA DE LA MUJER





Las he visto naufragar por un amor ido
Un sufrimiento que nosotros no conocemos
Nuestro verbo es poseer, el de ellas fundar
Siguen siendo tan fieras como sus primeras
Están evolucionadas para la premonición
al punto que si los designios alteran lo dicho
se convertirán en acechantes Amazonas
para que se cumpla lo que el destino les dijo

He visto en su rostro
desde la más enternecedora dulzura
hasta los temibles colmillos de una loba
recién parida en la gélida tundra

He sentido en sus entrañas
La tersura  con la que sueño
y sólo allí, es sustantividad
con un olor que la naturaleza ni el universo
podrán emular , son esencias  tan singulares
con algo que proviene del celo y del más allá

Provenimos de la unidad que se escinde
Para asegurar que lo que nos diferencia
se pueda expresar entregándoles una rosa
Porque el arte de evocar a ellas pertenece

Mi nostalgia de poeta las inspira
pero  las transfigura en bellas durmientes
Preferirán soñar con  mis palabras
que tenerme  en carne y hueso

Juan David Porras Santana