14 jul. 2016

PRIMIGENIA



                                            

La primera rosa después
del gran diluvio universal
La primera mirada lúbrica
sobre las corvas de la mujer
Pasar de la posesión instintiva
al beso leve como el rocío
Larga caminata en la planicie africana
y de pronto dos manos se juntan
Rosa y mujer en la mente tosca del hombre
y de pronto ese hombre  le extiende
una rosa roja a la delicada mano de la mujer
Cuando el campo de trigo se convirtió
en lecho de interminables amores furtivos
La primera lagrima que recorre la mejilla
por un amor ido
Cuando el ocaso no anuncia la noche
sino el amor que vuela
con las aves hacia la lejanía
Cuando la bóveda celeste deja de ser firmamento
y él no te llama por tu nombre, sino mi cielo
La hoguera arde y sólo piensas en el calor de su piel
Mirando juntos el horizonte sueñan
que sus hijos correrán libres y sin temor
Primigenia sin ti la vida
sería  naturaleza muerta

Juan David Porras Santana