23 jun. 2013

LA CARÓTIDA DEL CISNE NEGRO






Para la mujer que aparece y desaparece con mi maldad

Pugna  la sangre púrpura contra las resistentes moléculas de tu piel
Ni tu sangre, ni tu piel, lo son, sólo para estos versos, no para el amor
Tu obcecación me hace dudar, eres el cisne negro, esquizofrénico pas de deux 

Lago de Casandra, copa de cristal, en ti nos amamos para reflejar la maldad
Ella mana ansiedad, te retuerces sólo cuando sobre tu pelvis, sientes su peso
No dejo de mirar tu carótida que inhala exhala a un ritmo donde todo es trance

Rubí, gema sobre su plumaje azabache, beso de lánguido despecho 
Me confundes aún más, no sé si el cisne negro, es el blanco hecho realidad
Es una fijación hermenéutica  con claves ya vencidas por el manoseo ancestral

Criptografía barata, hasta cuando  nos ciegas con tu luz fluorescente, decadente
Entre la  palmípeda y tu meliflua figura, me queda, la mujer que calza sus pies
Con bellas sandalias  y cuando se emociona su carótida llena de sangre
                               El lado oscuro de mi bondad

                                                   Juan David Porras Santana