3 ago. 2016

ELLAS SON, NOSOTROS ESTAMOS




En esta breve saga inspirada por mi amiga Cheroke Hudson, sobre sexo y amor. El factor originario, el instinto se ve alterado y por momentos desubicado por los dos grandes poderes del ser humano: sentimiento y razón. Haciendo del tema una suerte de enjambre de abejas africanas que impide llegar a la miel y que esconde su jalea real en el papo de la Reina , verdadera artífice de este código femenino que nos diferencia y nos atrae como ninguna experiencia sagrada o profana
Trataré en esta última entrega que no puede ser explicita, sino sugestiva, de trazar Jeroglíficos como los del primer salto cuántico que dio el hombre para entender su circunstancia.  Como en otras oportunidades he dicho: Ellas son, Nosotros estamos.

Con la primera sangre de celo
El hombre trazó 
un vientre abultado
en la bóveda 
de la más recóndita caverna

Los cuartos traseros de la cebra
Le hicieron pensar
en la redondez de su hembra
Esa curva tenía un mensaje
tan revelador como el rastro

Inducía al placer
que Él manifestaba
en largas masturbaciones
Ella hacía milenios
que se tocaba mirando las estrellas
Y se frotaba con los juncos
en los vados de la ribera

 La satisfacción del hombre
era epiléptica y convulsiva
Ella lograba una extraña
conversión del horizonte
que desaparecía y ella todo lo ocupaba
sin espacio ni medida

Apareció el amor
cuando éramos legiones que competíamos
De vulgares fieras, inventábamos
tácticas de caza como la rosa
y descubrimos con ellas
como dañaban las espinas

Los orgasmos
son nuestra corona, Rey león
Sin amor
desconocían y fingían, pobre león
¿Cuál es la diferencia?
El sensible oído de Eva


Juan David Porras Santana