5 jun 2013
LOS DEMONIOS DE LA LIBERTAD
Para Susy Chu Dyaz
La frase de Adriano: "una técnica para libertad", me inspiro a desarrollar un conjunto de poemas- principio que pretenden alcanzar ese objetivo.
El primer paso es demostrar que no somos libres porque tenemos conciencia, a diferencia de los animales que son inmortales porque no saben que van a morir, como lo planteara Borges.
Luego precisar que aun cuando estando atrapados, estamos dotados
con la facultad de decidir, única herramienta para anular esta fatalidad:
ese estado cognoscente que hace la diferencia entre el existir en mí mismo, y la inocencia del mundo real.
Pienso constantemente, en las formas más dañinas de neutralización del existir. Esto es un acto inhibitorio que conduce a la aparente nadedad,
Pero el solo hecho de dejarlo estar, predetermina mi condición de libre-libérrimo, sujeto pensante, accionante y consecuente de mí mismo
No hay escapatoria “ser o no ser, he aquí la cuestión”,es una falacia, el asunto radica en: no puedo dejar de ser aunque me niegue una y mil veces porque lo que se determina es mi capacidad de seguir siendo una y mil veces más.
Ad-initio.
Larga ristra de estos, mis consentidos mandamientos
Siempre espera
Aprieta fuerte la mano
Jamás toques,
Para que, ya lamiste del fruto ajeno
Esa es tu virtud: engalanarte con la ya podrido
Juan David Porras Santana
3 jun 2013
EL ICEBERG Y LA GOLONDRINA
Derivas en aguas tan cálidas, iceberg, que inundas las pequeñas islas
Las ballenas jorobadas, azules, se alejan porque conocen tu destino
Incombustible mi amor crece con la marejada y el trazo de la golondrina
Gélida masa, tus atronadores derrumbes asustan a los cormoranes
Todo en ti se perderá no perteneces aquí, vienes del más allá
Veo el azul trepidante de tu hielo que combate con la verde palmera
Andrómeda en la bóveda celeste va en sentido contrario a tu derrotero
La golondrina a diferencia de ti corta las volutas de aire a su antojo
Yo soy tu testigo, me acerco y toco tu piel de espejo, asustas muerto
Testigo de todas las eras, como haces para aguardarlas tanto
El esmeralda del mar hace un Picasso con tu blanco y azul
La golondrina en su acrobacia sobre tu lomo se estampa
La sangre corre hacia la mar, maestra pincelada que trazó Picasso
Tu quilla tocó fondo y los caballitos de mar ya no te acompañan
Juan David Porras Santana
1 jun 2013
LOS DILEMAS DE LA FE Y LOS DILEMAS DE LA EFICIENCIA-EL DEBER SER-
LOS DILEMAS DE LA FE
Un hombre se estaba ahogando en un pozo y gritaba desesparado: ayúdame Dios mío , auxilio por favor , un samaritano que pasaba por el lugar , lo escuchó y de inmediato lo socorrió, extendiendo una rama de manera de llevarlo a la orilla , una vez alli , el casí ahogado exclamó : gracias a Dios me he salvado , a lo cual le respondió el samaritano: gracias a mí, porqué las intenciones de Dios eran claríiiiiiiisimas
LOS
DILEMAS DE LA EFICIENCIA-EL DEBER SER-
Todavía un oficial militar bisoño, nuestro
personaje era más conocido por sus testículo que por su materia gris. Este
corajudo militar fue llamado por el alto mando para asignarle una misión de
pequeñas proporciones pero grandes dificultades: una pequeña comarca Vasca partidaria de la República que no
había sido sometida por el ejército de la dictadura militar, dada su insurgencia y
valentía, sería el objetivo para el cual fue el valiente y obediente oficial, solicitado.
Recibidas las órdenes se traslada de inmediato
el militar a la mencionada comarca y luego de tres intensos días de lucha, le
comunica al expectante alto mando militar que espera noticias de los acontecimientos,
mediante un parco telegrama que caracterizaba su inexpresiva personalidad: “Sometida rebelión mande habitantes “
.
La historia recordaría a este gris oficial, no
por su criminal hazaña, sino porque sería el Generalísimo Francisco Franco, otro de los
sátrapas de la historia Universal que moriría cumpliendo todos sus sueños posando
su baturra cabeza sobre una mullida almohada persa.
Juan David Porras Santana
29 may 2013
MARGARITA EN UN SUEÑO
Sentado frente a la plácida bahía de Pampatar soñaba despierto, comenzaba el viaje y sólo me desperté cuatro días después de arribar a Caracas.
Arrastrado por un constante viento de bienestar y energía, transfería todas mis cogniciones y acciones sonámbulas a mi alter ego que no hacía vida conmigo; me parecía al ya extinto personaje de la serie Kung Fu, Kwai Chang Caine, cuando encarcelado en cualquier pueblo del oeste se abstraía de tal modo que se transportaba a su infancia con su honorable maestro Po, a un templo budista de la remota China.
Mi infancia y el mar estuvieron vinculados por una relación temor- amor reverencial, la cual se fue transmutando en la pubertad y en la adolescencia en lo que sigue siendo hoy: la mayor revelación de mi existencia. Su olor, su vigor, su inestabilidad, me hacen sentir mi esencia, que estoy vivo y dispuesto a seguir. Cuando lo evoco me da confianza en mí mismo y sentido a la vida. Tengo una imagen recurrente cuando todo me asfixia: fondeado en una marina de la Guaira me espera un velero de tamaño mediano, al que suelto las amarras y es capaz de llevarme a alta mar, dejando atrás de la estela, la tierra firme y sus contradicciones.
Soy una suerte de amante platónico y apasionado. Me he ausentado del ser amado durante años y como por arte de magia al verlas- la mar, la poesía y la guitarra – es como si nunca me hubiese ido, con la intensidad y la novedad de lo recién descubierto, vuelvo, y hoy puedo añadir que en Margarita siempre soñé despierto contigo
Juan David Porras Santana
28 may 2013
EL ADN DEL AMOR
Para los que no sabemos amar
Una espiral que nos dice tanto y se asegura lo dirá todo
Si al final todo se explica con amor o la falta de este
Entonces todo está encriptado en la célula de cualquiera
Jesús está codificado, vino al mundo para salvarnos, por amor
Recordándonos que por cada clavo en sus rodillas, miles
Millones habían evolucionado y su padre insistió
Hubo entonces que resucitar y replicar infinitas vidas
Radiación electromagnética desde el sudario
Amor, fuente inagotable que la hacemos exterminable
Porque da mucho miedo lo que no entendemos, esotérico
Como nos fascina decir magia, en vez de tracción a sangre
Jesús dijo "La luz es para ser revelada, no oculta"
El amor es luz pero ¿por qué lo ocultamos?, lógico:
Porque no podemos demostrar lo que no metabolizamos
Juan David Porras Santana
25 may 2013
INOCULAR EN PEQUEÑAS DOSIS LA MUERTE EN LA VIDA
A Mi novia
Son las 2:40 am, veo por segunda vez en la televisión el documental de Michael Radford sobre la vida del genial pianista de Jazz Michel Petrucciani. La primera vez fue apológica, mi visión, esta segunda tibiamente humana. La razón: a toda gesta la impulsa una pasión, en el caso de Petrucciani , lo más “inmoral” de lo Dionisiaco , el quehacer doméstico.
Somos una especie tan aniquiladora que todos lo domesticamos hasta el sublime amor lo encapsulamos, hacemos con él, ampollas para inocularnos a piacere ó represarlo para que hinche el corazón como una vela balón. Así es nuestra poderosa máquina del movimiento perpetúo hacia nuestra última gran jugada, la autodestrucción ó la emancipación.
Michel Petrucciani, sus ampollas las utilizó todas y compró cuántas pudo, era un adicto de la vida y sabía que la suya era de pronóstico reservado. Paradójicamente mientras más muerte se inoculaba más intensamente vivía, aun cuando su tiempo se reducía. Tomó la mejor decisión posible: domesticar a la muerte a punta de vida.
Su punto de partida eliminar los énfasis, no existen paroxismos, solo lo ordinario, lo normal tanto que en ello radica el milagro, por ejemplo tocar 220 conciertos en un año fracturándose los huesos, sin siquiera sufrir o hacer un mito de su esfuerzo titánico. Por el contrario, disfrutando, gozando una bola, como decimos en Venezuela, ese era su leitmotiv.
Si además puedo tener inductores de bienestar, drogas, mujeres, amigos, esclavos, comida mucha comida y trabajo y más trabajo, éxito tras éxito. Estos excesos que precipitan la muerte, lo hicieron el discípulo dilecto del libre albedrio.
Hoy yace al lado de Chopin, dos tumbas iguales para dos treintañeros, Michel la luz de un láser, Frederick la luz de una vela que se apaga desde siempre. El primero se envenenó con oxigeno y vivió para él, el segundo se protegió, le faltó el aire y se consumió como su romántica vela o su famoso la bemol. Ambos, sin saberlo se replicaran para todos los para ti y todos los para mí.
Mi amiga Alicia Climent Navarro contemporáneamente con el documental, escribía un poema con una dedicatoria muy generosa- como todas sus cosas-“PARA TODAS LAS MUJERES QUE DESEEN CASARSE... PARA QUE SE LA DEDIQUEN A SU FUTURO MARIDO....EN EL DÍA DE SU BODA...BESOS...”, un tanto extrañado, me pareció romántico y leí el poema, me embargó por una parte el respeto de los votos litúrgicos y por otra, la revelación que había tenido en la madrugada- husos horarios- al ver el documental sobre el gigante de 0, 95 metros Michel Petrucciani, la domesticación de la sublimidad. Todo esto presentado con una pulcritud sacramental:
VOTOS AL NOVIO.
El amor no es silencio,
ni tampoco palabras.
Es el sentimiento
que en él se labra.
Llega sin pedir permiso
dejando a tras la mente.
El amor es uno mismo
cuando se quiere.
En lo más profundo de mi alma
que mi desventura adula.
Es el calor de una llama
que lo envuelve y lo anuda.
Me siento vibrar en tus brazos
en un refugio de amor,
que anudamos con lazos
los sentimientos con ardor.
Refugio de un laberinto,
que en él me tienes atrapada
como ocaso de un instinto.
De ti estoy enamorada.
Este enlace no es una firma
ni tan solo un papel.
Para mi es el carisma
dulce como la miel.
Y esto te lo entrego
hasta el fin de nuestros días.
Que significa el fuego
que en mi alma encendías.
Te entrego esta alianza
como fruto de mi amor.
Que es la esperanza
para siempre los dos.
Alicia Climent Navarro
De inmediato le comenté: Alicia, así siento que es el amor: artilugio, poesía y gran escenografía que aunque llega al hastío por pertenecer al mundo ideal, nos compulsa como la heroína a querer más y más. Para siempre morir de un amor, jamás lo suficientemente bien correspondido. Felicitaciones Alicia, tu amigo, Juan David.
El amor es un planeador que hace breves aterrizajes, gozosos, perversos y estruendosos pero que como los huracanes cuando tocan tierra por largo tiempo se desvanecen.
¿Quién de nosotros no quiere volar en ese planeador? Petrucciani y Alicia hoy me permitieron planear entre crestas abruptas, suaves valles e infinitos mares.
Cuando ya en tierra me despedía de mis avezados pilotos, haciendo señas con mi largo brazo derecho extendido, ellos seguirían el derrotero de los iluminados, y yo apenas los perdí de vista, sentí que mi cuerpo ya había generado contrafuertes como las grandes ceibas del amazonas que por falta de raíces profundas, los necesitan para sostenerse.
Michel en la madrugada- como cuando estabas vivo- me susurraste: yo no soy un hombre, soy como se imaginó Henry E. Steinway, EL PIANO, porque ese armatoste luctuoso con dentadura de Louis Armstrong, necesita de un espíritu objetivo y ese soy yo
Alicia en la tarde de hoy me declamó que este silencio vaga por el mundo y tal como ella lo previó, en una campana de cristal lo atrapó para que las novias del mundo siempre tengan un dilema: levantar la campana y dejar que se escapen los votos o a través del cristal poder mirar y escuchar la eternidad de su ideal.
Juan David Porras Santana
24 may 2013
EL CANTO DEL GALLO LOS DESPERTÓ
Fluía el agua debajo del puente, su sangre era tan espesa
Que en sus venas se hacían islas y en sus besos licantropías
Una gata desde algún confín maullaba porque sufría
Un arpón le desgarraba, mil sombras la engañaban
Los geranios estaban encendidos sobre piedras calizas
Un jet como un diestro pincel trazaba en el azul el blanco
Tumbada sobre la hierba todo lo contemplaba, rojo, azul, blanco
Se desdibujaba su punzante alegoría del que sería su amante
Fluía el agua debajo del puente, su sangre era un tsunami
Arrastrando islas, precipitando besos, ahogos y resurrecciones
Mil se hicieron uno, uno que sería como el marfil, siempre
Eran las seis de la tarde y el canto de un gallo los asombró
Estaban ahítos, pendían sus carnes desde la consumada pasión
Vestidos seguían desnudos como los caídos ángeles de Dios.
Juan David Porras Santana
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