31 mar 2016

TRÓPICO, AZAR Y ETERNO PRESENTE



El cinturón de fuego del trópico
aprieta la gran cintura de la tierra
A veces benévolo otras el averno
Es una constante convertida en variable

Somos los últimos caminantes de la historia
que con fe pero poca cordura nos decidimos
por estas tierras llenas de los grandes enigmas
del planeta que no cesan de asombrar y develar

Calor y color se hacen mestizos
Raíces y fronda se confunden
en una simbiosis que envidian los amantes
Todos es aéreo nada quiere ser permanente

No necesitamos esperar las estaciones
Un día puede ser primavera y la noche
gélido invierno no hay predicción posible
estamos hechos de azar y eterno presente

Juan David Porras Santana

28 mar 2016

QUIERO MORDER EL FRUTO PROHIBIDO

                                            Foto cortesía de  Yoshiko Uchida


Desde las cenizas me levanto,
con mi cabello rojo
y devoro hombres como el aire.
Sylvia Plath


Miro tus alados pies y cae sobre mí
una lluvia de cabellos que empapan
todos los sentidos que habían huido

Beso prolongadamente el arco de tu pie
Y mi nariz se pierde en tu fronda sin fin
Veo en lo inextricable como repta el deseo

Al fin despiertas, parecen medusas tus cabellos
Y mis ansias enloquecen al sentir  la fragancia
de madreselva que desde tu feraz dermis florecen

La cabellera de una mujer son helechos oscuros
que sugieren que el sexo será lo que tú quieras
Y ella lo permitirá si con paciencia vas a la raíz
dónde toda mujer esconde el fruto prohibido

Juan David Porras Santana

25 mar 2016

PRESAGIO DE LA QUE SERÁ MUJER





nacer flor
coloreada como el deseo
o ‒ golondrina
para perseguir a la primavera
y sentir de qué está hecho
el cielo
DEL POEMA BAMBINA DE CINZIA MARULLI

Entre tú y tu imagen frente al espejo
circula el viento cálido del alma
¿lo sientes como levanta tu falda?
Como anida en tu velado capullo

La rosa tiene fiebre
y abre sus pétalos
Presagia en lo insondable,
la sangre
que baja y asusta
a la púber que es ángel
pero se siente demonio ,
y sucia de alma

De lo recóndito las voces
de arcanos responden
Su mano que tiembla
siente el terciopelo escarlata
Lo incognito la subyuga
y puede más que el miedo
Se descubre ,
los pezones miran
hacia el incendiado cielo

Poseída por nebulosos
e indefinidos amores
Mira con osadía la carne
hasta hace poco indiferente
Todo gira en torno
a lo aguzado, lo  prominente
Ya eres la mujer que envidiabas
cuando siendo una niña
lo presagiabas

Juan David Porras Santana




24 mar 2016

REVELACIÓN









“Pero el sentido oculto de la vida
 es que la vida no tiene ningún sentido oculto.”
― Fernando Pessoa

Padre me lo había advertido:
sufrirás y se te revelarán
apasionantes verdades
Así ha sido y será
hasta el último aliento

Me había pasado el testigo
tenía forma y contenido de mujer
durante mucho tiempo pensé
que era distinto a él y me resistí
En algo me diferenciaba,
gracias madre
Bendecido por la selección natural
soy el explorador insaciable de la mujer
Cuando la miro a los ojos puedo ver
que en el rojo acantilado de su mirada
danza mi alma al son de su erotismo
que cuando mis dedos y mi lengua
se deslizan por su piel se revela
y grita la verdad:
no estás solo en el universo
siente como respondo a tu ser

Temblor en los nacientes
Brota el fluido de la vida
que aguas abajo desbordando
y haciendo prolongados meandros
desemboca plácidamente
como un orgasmo
que ella hubiese retenido
para que sintiera
que en ese momento
también era mío su placer .
De mi libro de las revelaciones
la autora es una pecadora
que como yo alguna vez
fuimos corderos de Dios

Juan David Porras Santana







23 mar 2016

DEL AMOR, SUS CONJUROS Y CONSPIRACIONES







"Si nos volvemos hacia una realidad más grande, es una mujer quien nos tendrá que enseñar el camino. La hegemonía del macho ha llegado a su fin. Ha perdido contacto con la tierra". 
Henry Miller.


El amor es la quintaesencia  de la mujer, es su ser constitutivo. En el hombre, el amor  es coyuntural y lo aprende sólo y únicamente a través de la mujer. Éste a fuerza de poseer cree extender sus dominios cuando conquista a una mujer y la pierde cuando como un niño desecha un juguete al que desarmó para conocer su ser en sí. Los hombres son como los músicos, entran, tocan y se van.

Estamos hechos para lo básico y con ello creamos desde las obras de arte más sublimes hasta las más atroces guerras. Las mujeres por el contrario son la creación en sí misma, el ser más delicado y por ello un instrumento de precisión para atisbar más allá del conocimiento en sí, maliciosamente divinas. Así debe ser,  su misión lo impone: cuidar y proteger la trascendencia que no se limita a la procreación y permanencia de la especie, sino a garantizar la razón de ser de la propia existencia. 

Ya lo dije en el día internacional de la poesía, que la mujer es la gran motivación, no sólo por la procreación, sino porque ella guarda el secreto del sentido de vivir en su erótica y poderosamente atractiva mente en  contradicción con el instinto de la muerte-Eros versus Thanatos- y permanentemente tiene que hacer uso de los más sofisticados artilugios para que nosotros los infantiles y soñadores hombres lo recordemos y actuemos en consecuencia.

En una oportunidad le pregunté a una amiga ¿Has pensado alguna vez porque eres tan femenina?
Eres una de las expresiones vivas del poder del instinto más elocuentes que he conocido. Escogiste a un hombre con superioridad en la aptitud espacial, tanto así, que ejerciste tu primer rol de madre con él, al enseñarlo con el poder de tu adaptación filogenética. Lo preparaste para el oficio y luego el amplío su área  de influencia, lo que te garantizo el poder tener un hijo en condiciones de dedicación casi exclusiva, al cual le has dado la protección para la cual estas mandada a hacer desde los genes hasta el último resquicio de tu espíritu objetivo.

Y la magia de tu feminidad está, en que los hombres somos competitivos y en el amor es nuestro principal leitmotiv, ustedes son profundamente eróticas  y románticas, ya lo decía el genial e ingenioso Oscar Wilde “Los hombres siempre se empeñan en ser el primer amor de una mujer. Las mujeres prefieren ser la última novela de un hombre.”

Juan David Porras Santana

21 mar 2016

A SEDUCCIÓN DEL MAR Y MI DIOSA

Todo hombre debe venerar a su Diosa





A  Alejandra Lisko

Hay días en que la mar descansa
como reposan las 45 personalidades
de mi  venerada Diosa, Alejandra
Lo hacen para permitir que sus mareas
quedas, sueñen una romántica velada

Hay día en que las fauces de olas gigantes
transgreden  la playa para hacerla suya
como mi Diosa decidió hacer de su vida
exclusivamente un reino de hedonismo puro

Hay días dónde la ira del mar castiga a la costa
Nunca querrás enfrentar la cólera de mi Diosa
te haría sentir tan disminuido  y degradado
que de ti haría un tigre de bengala castrado

Hay días que plúmbeo el mar está de luto
así guardó un extraño duelo eterno, mi Diosa
por cupido cuando éste se precipitó en el abismo
más nunca quiso saber del  aparejamiento
aunque como el mar a la tierra vive seduciendo

Juan David Porras Santana



19 mar 2016

CANTOS DE SIRENA


A Alejandra Madrigal , la Pajarita


NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.

Del poema El Mar de Pablo Neruda


Navego frente a la costa hostil
Mi velero, yo y la mar somos uno
Intento el mar adentro, muy adentro
Las terribles fauces de la abrupta costa
me muestran su vampiresa atracción

Todo va hacia ella, viento, corriente
y las mordientes olas gigantes australes
Rugen como los leones africanos con hambre
Mi velero, yo y la mar somos uno
y esa conexión hace que seamos inexpugnables

Me gusta cuando contigo me siento uno
Y todo lo demás orbita distante de nosotros
Nada nos perturba nuestro compromiso
es el que tiene el viento y la espuma del mar

En el fondo los peces dormidos por la luna
nos dicen que la costa hostil, está lejana
Celebramos perdernos por el mar ebrios de sal
y arrullados por el canto de las sirenas
Que acompañan la obra viva de la nave
Hasta que despierta el día que vertical
impone la calina sobre el horizonte incierto

Juan David Porras Santana