“Quien lo mira lo ve por vez primera, siempre.”
Jorge Luis Borges
Si decidiera comenzar a nadar desde el malecón más desolado
Circunnavegaría el planeta entre azules, esmeraldas y aguas turbias
No les parece la única puerta abierta que nos queda, magnificencia
Asombrosamente por él, aquí estamos, y hoy nos llena de temor
Cuando desde la orilla lo miras sientes la pasión de la mujer
Y también su preñez, sus inesperados cambios de temperamento
En el fondo es otro reino de la tierra y encima una atmósfera acuosa
Flotar, nadar, navegar, bucear un mundo para algunos y para todos
Un Griego, un Siciliano, un Australiano, un Cubano son espejos de su mar
Si los detallamos en sus ojos, coral rojo, esponjas, langostas, se ve el son
Platón decía el mar: el que todo lo cura, acaso no lo has sentido su dicha
Rompe el espejo de agua, abandónate a su ingravidez, salitrosas moléculas
Aléjate de la costa nada hacia el horizonte sentirás la curvatura de la tierra
Te provocará perderte, avanzar, son las voces de los duendes de altamar
Juan David Porras Santana





