Para Isabella, la luz
Pende del viento la bella durmiente
Sueña lo que nosotros no volveremos a soñar
Dibuja con su alma, el mundo que vendrá
Por eso su sueño tenemos que resguardar
Esta niña sabe tanto de nosotros que curiosidad
Como una esponja absorbe todo durante el día
Y en la noche mientras duerme, su Pegaso a volar
Añoranza al verla en el profundo hipnotismo
Qué en las sorpresivas experiencias captura
Exhorta a sus duendes que trae del más allá
Para convertirlos en los juegos de su aventura
Mañana un arsenal de preguntas nos hará
Estupefactos contestaremos queriendo ser pares
Por dentro se ríe, porque ella lo sabía ya.
Juan David Porras Santana





